Usar software, dispositivos o aplicaciones no autorizadas dentro de una empresa representa un riesgo enorme para la seguridad.
En muchas ocasiones, buscando practicidad o mayor eficiencia, los trabajadores comienzan a utilizar software, aplicaciones o dispositivos no autorizados y a esto se le llama Shadow IT.
Al adoptar estas herramientas que están fuera del control del equipo de seguridad, se genera:
• Falta de control: El área de TI no puede monitorear o proteger herramientas que no sabe que existen.
• Vulnerabilidades ocultas: Tener aplicaciones sin actualizaciones o con medidas de seguridad débiles pueden convertirse en puertas de entrada para hackers.
• Robo o fuga de información: Los datos sensibles pueden terminar en manos no autorizadas y almacenados en servidores inseguros.
• Incumplimiento normativo: Muchas regulaciones de protección de datos exigen control sobre la información, algo difícil cuando se usa software no autorizado.
¿Qué sería un Shadow IT? Algunos ejemplos comunes de esto son:
➜ Usar WeTransfer y Mega.nz en lugar de soluciones corporativas seguras.
➜ Instalar software no autorizado en computadores de la empresa.
➜ Conectar dispositivos personales a la red corporativa, sin medidas de seguridad.
Quizá estos ejemplos te resulten conocidos, pero es importante entender el riesgo que esto presenta para todo tu negocio, y aunque eliminarlo por completo puede ser complicado, te comparto estrategias que pueden ayudarte a minimizar los riesgos:
• Capacita tus talentos: Educa y crea conciencia entre tus trabajadores, explicándoles por qué es fundamental usar herramientas aprobadas y los riesgos de no hacerlo
• Establece políticas de seguridad claras: Crear normativas que regulen qué aplicaciones y dispositivos se pueden usar.
• Monitorea y audita: Implementar controles para detectar software o dispositivos no autorizados.
• Ofrece alternativas seguras: Si tus talentos recurren a Shadow IT es porque las herramientas oficiales son poco funcionales, así que proporcionales más eficaces y seguras.
• Implementa el modelo Zero Trust: Donde ningún usuario, dispositivo o software debe ser confiable por defecto, así se verificará siempre la seguridad antes de conceder acceso.
La clave no es prohibirlo por completo, sino gestionar y reducir los riesgos sin frenar la innovación. Siguiendo estos consejos, crearás una estrategia adecuada, en la que encontrarás el equilibrio entre flexibilidad y seguridad.
